Romance de la Virgen Corredentora
En la cima del Calvario, cuando el sol se deshacía, al pie de la Cruz del Hijo una Madre padecía. No fue sombra ni figura, ni mujer de cortesía, fue la Nueva Eva en la aurora que al Dragón desafiaría. “Corredentora” la llama Pío XI con valentía, pues al lado del Redentor dio su sangre y su agonía. Y León XIII la ensalzó, reina de toda alegría, “Mediadora de las gracias”, dijo el Papa con María. San Pío X en su encíclica, en su verbo que ardía, la nombró fuente de dones que del cielo descendían. Pío XII, sabio y tierno, que en la sombra discernía, vio en su Corazón el puente que al pecado redimía. No hay un don que no pase por su pura melodía, pues la gracia es un torrente que por su “fiat” corría. Si el Hijo quiso su Madre en la Pasión y en la Vida, ¿quién negará su corona, quién negará su porfía? Fue en el parto sin mancilla, fue en la Cruz cuando moría, fue en el cielo coronada por la Santa Jerarquía. Y el demonio que no puede ni mirar su valentía, tiembla al oír su nombre —¡Vi...